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Economía

Bolivia se prepara para importar gas tras décadas de exportación

Por Liseth Cortez · 28 de October de 2026

Treinta y tres años después de que el entonces presidente Jaime Paz Zamora facilitara que Bolivia ingresara al mercado de gas brasileño, su hijo, el actual presidente Rodrigo Paz Pereira, ha autorizado la importación de gas. Esta medida se produce en un contexto donde la producción nacional podría no satisfacer la demanda interna a partir de 2029, lo que ha llevado a la industria a buscar nuevas alternativas.

El Decreto Supremo 5755, emitido el 26 de octubre, permite a empresas y particulares importar gas natural y gas natural licuado para su uso o para la generación de electricidad. Sin embargo, esta normativa no permite la reventa del combustible importado ni indica el inicio inmediato de estas importaciones.

El exministro de Hidrocarburos, Álvaro Ríos, advierte que para el año 2029, la producción de gas en Bolivia podría ser insuficiente para cubrir el consumo interno. La falta de tiempo para aumentar la producción nacional hace que la importación se vuelva una necesidad, aunque los resultados de nuevas inversiones no se verán entre 2030 y 2032.

Raúl Velásquez, de la Fundación Jubileo, apoya este análisis, señalando que Bolivia ha visto una caída del 57% en su producción en la última década debido al agotamiento de campos. A pesar de esto, señala que el país no se queda sin gas, sino que necesitará importar parte del mismo para satisfacer su consumo futuro.

De la exportación a la necesidad de importar

Bolivia comenzó sus exportaciones de gas a Argentina en 1972, y en los años noventa se abrió al mercado brasileño, con el inicio de los envíos por gasoducto en 1999. La nacionalización de los hidrocarburos en 2006 marcó un auge en la producción, que posteriormente comenzó a declinar. Mientras tanto, Argentina ha incrementado su producción con el desarrollo de Vaca Muerta, lo que ha permitido que desde 2025, el gas argentino transite por Bolivia hacia Brasil.

Para garantizar el transporte internacional de gas y evitar una infraestructura subutilizada, Ríos sugiere la necesidad de una norma adicional. Las importaciones de gas por ductos requieren contratos a largo plazo, y se espera una licitación de la empresa argentina TGN para el 26 de noviembre.

En cuanto a los costos, Velásquez estima que el gas en el mercado interno cuesta aproximadamente 1,30 dólares por millón de BTU, y cualquier importación probablemente resultará en un precio mayor que podría impactar los costos de producción. Sin embargo, aclara que el nuevo decreto no provocará un aumento inmediato en las tarifas de electricidad, ya que las termoeléctricas de ENDE seguirán utilizando gas de YPFB, al menos por el momento.

Osvaldo Barriga, presidente de la Cámara Nacional de Exportadores, considera que esta norma facilitará la planificación de inversiones a largo plazo, aunque advierte que no es una solución definitiva. Por su parte, Eduardo Olivo, presidente de la Cámara Nacional de Industrias, enfatiza que las empresas deberán adaptarse y diversificar su matriz energética para enfrentar la competencia de países vecinos, subrayando que importar gas no sustituye la necesidad de fortalecer la producción industrial.

Desde el Gobierno, el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, asegura que se están tomando medidas para prevenir la escasez de gas y defiende las decisiones de su hermano Rodrigo. La reglamentación del decreto estipula un plazo de 20 días hábiles para su desarrollo y otros 20 para la regulación del sector.

Mientras Bolivia conserva su infraestructura de exportación, el cambio en su política energética plantea la necesidad urgente de asegurar el suministro de gas para el futuro. Esta transición no borra la historia de exportación del país, pero sí abre un debate sobre su futuro energético y las estrategias a seguir.

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