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Economía

Riqueza mineral en aumento, pero Bolivia sigue en crisis económica

Por Erika Rivero · 27 de October de 2026

Recientemente, un estudio de la Fundación Jubileo ha puesto de manifiesto una situación paradójica en Bolivia: mientras el país vive un auge en las exportaciones de minerales, la economía continúa sumida en una recesión. Las proyecciones indican que la contracción económica persistirá hasta al menos 2027, a pesar de que entre enero y agosto de este año las exportaciones alcanzaron los 8.987 millones de dólares, un incremento del 53% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Asimismo, el superávit comercial ascendió a 2.029 millones de dólares, según datos proporcionados por el INE.

Los números reflejan la magnitud del reciente auge minero, especialmente en el sector de metales preciosos. Entre junio y julio, el valor de las exportaciones de plata aumentó un 28,6%, el zinc un 30,5%, y el oro metálico se disparó un impresionante 277,8%. Sin embargo, esta situación plantea un dilema: muchos de los ingresos generados por estas exportaciones no terminan circulando dentro del país. Las empresas implicadas en la comercialización suelen mantener una parte de sus ingresos en cuentas bancarias en el extranjero.

El economista René Martínez señala que esta discrepancia es particularmente preocupante para un país que ha visto una disminución significativa en sus ingresos por exportaciones de gas. Según él, no solo es esencial corregir los desequilibrios que afectan la economía, sino también reconstruir la capacidad del país para exportar, de modo que se puedan financiar importaciones, cumplir con obligaciones internacionales y recuperar divisas.

La situación se complica aún más con el oro, cuyo caso es representativo. Aunque la producción de oro ha sido considerable, pasando de 54 toneladas en 2022 a aproximadamente 28 toneladas en 2025, la mayor parte de esta producción se canaliza a través de comercializadoras que han crecido de cuatro en 2009 a 391 en la actualidad. Esto dificulta el control sobre el origen del mineral y el destino de los ingresos generados.

En 2022, el valor del oro producido fue de 3.073 millones de dólares, pero el Estado solo recaudó alrededor de 63 millones en impuestos y regalías. Además, gran parte del mineral se exporta como concentrado, lo que implica que la refinación y parte del valor agregado se pierden en el extranjero, dejando a Bolivia sin los beneficios completos de su riqueza mineral.

El Decreto Supremo 5747 busca cambiar esta dinámica, exigiendo que el 80% del valor de las exportaciones previas se acredite en bancos bolivianos para nuevas operaciones. Si bien esta medida podría aumentar la disponibilidad de divisas, existen preocupaciones respecto a la evasión fiscal y la falta de transparencia en las transacciones.

Juan Carlos Núñez, otro economista, enfatiza que en un contexto de creciente competencia por los recursos naturales, Bolivia necesita fortalecer sus instituciones para proteger eficientemente sus intereses. La bonanza minera representa una oportunidad significativa, pero para que esta se traduzca en beneficios reales, el país debe garantizar que las exportaciones se conviertan en divisas disponibles, ingresos fiscales, y empleo, de lo contrario, seguirá enfrentando dificultades económicas.

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