El jaguar, víctima del biocidio en Beni
Por Rolando Ojopi · 19 de August de 2026

En Guayaramerín, Beni, un jaguar (Panthera onca), emblemático de las selvas americanas y en peligro de extinción, fue asesinado, un acto considerado biocidio. Este crimen ha generado una ola de indignación en redes sociales, evidenciando la brutalidad humana hacia la vida silvestre y el escaso respeto por las leyes que deberían protegerla.
El felino, capturado en un video por un espectador, se mostraba asustado y distante de los hombres armados. El clip fue alterado para dar la impresión de que el jaguar actuaba de manera agresiva, generando un falso argumento de defensa por parte de quienes justificaron el ataque. Este lamentable episodio refleja que la muerte del jaguar no fue motivada por necesidad, sino por el tráfico ilegal de su especie.
La legislación boliviana, a través de la Ley 700 de junio de 2015, tipifica el biocidio y establece penas de 2 a 5 años de prisión para quienes asesinen a un animal sin justificación. Sin embargo, la realidad muestra una desconexión alarmante entre la ley y su aplicación, donde la impunidad y la falta de fiscalización prevalecen.
Activistas y organizaciones defensoras del medio ambiente han clamado por sanciones más severas, pero sus voces no son suficientemente escuchadas. La escasa implementación de la normativa permite que muchos delitos queden sin castigo, lo que no solo afecta a la fauna silvestre, sino también a los animales domésticos, que sufren abandono y maltrato.
Tragedias como el envenenamiento de perros en Santa Cruz y la matanza de cóndores en Tarija son solo algunos ejemplos de la violencia contra los animales en entornos urbanos y rurales. Estas acciones evidencian un patrón de agresión sistemática que debe ser erradicado para proteger a todas las especies.
El tráfico ilegal de especies, como el escarabajo torito, es otra manifestación de biocidio, donde animales son capturados para abastecer mercados que los demandan como mascotas exóticas. Cada ejemplar que es extraído de su hábitat contribuye a la degradación de ecosistemas valiosos, afectando gravemente la biodiversidad.
La situación del jaguar ha cambiado de "vulnerable" a "en peligro" en el Libro Rojo de los Vertebrados de Bolivia, debido a factores como la deforestación y la caza furtiva. La presión humana sobre su hábitat ha llevado a su migración forzada, lo que a su vez agrava la crisis ambiental.
La lucha por la vida de estos seres sintientes exige un cambio radical en nuestra percepción y en la aplicación de la justicia. Es imperativo fortalecer las leyes para la protección de la fauna y flora, y que el Tribunal Agroambiental se comprometa a salvaguardar el ecosistema, más allá de sus funciones administrativas.
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