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Jonatan ‘Churry’ Cristaldo: Un viaje hacia la sanación personal

Por Susana Becerra · 18 de September de 2026

Jonatan Cristaldo, conocido por su trayectoria en equipos como Oriente Petrolero e Independiente de Sucre, ofreció una emotiva entrevista a TyC Sports donde habló sobre sus intensas luchas internas. A sus 37 años, el ‘Churry’ se abrió sobre su experiencia con la depresión y sus problemas con el alcohol.

Durante uno de sus episodios más oscuros, mientras manejaba por la Panamericana, Cristaldo se sintió al borde del abismo. "Mi terapeuta me salvó la vida. Estaba decidido a acabar con mi sufrimiento. En ese preciso momento, recibí su llamada y le conté mis pensamientos", recordó con lágrimas en los ojos.

El exdelantero confesó que utilizaba el alcohol como un método de escape. "A lo largo de mi vida, el alcohol fue mi refugio para olvidar. Antes de los 18 años no bebía, pero luego empecé a emborracharme para poder dormir. Era una forma de evitar enfrentar mis problemas", explicó Cristaldo.

Sus primeros síntomas de depresión comenzaron mientras jugaba en el Metalist de Ucrania, donde la soledad lo llevó a intentar llenar sus vacíos con compras, alcohol y relaciones superficiales. "En Ucrania, me sentí solo y triste. Lloraba en silencio", lamentó.

Un nuevo comienzo en Bolivia y la fe cristiana.

A pesar de su regreso a Argentina y su paso por Vélez en 2017, la tristeza persistía y llegó a dudar de su amor por el fútbol. Sin embargo, tras una pausa de seis meses, encontró una segunda oportunidad en Racing, donde pudo reiniciar su carrera.

Mientras jugaba en Oriente Petrolero, se acercó a la fe cristiana gracias a su entrenador, Guillermo Hoyos. "A los 33 años, llegué a un punto en que no sabía qué hacer con mi vida. La iglesia me enseñó a ser un mejor padre, amigo y esposo", compartió Cristaldo, quien encontró un propósito renovado en su espiritualidad.

Finalmente, el exfutbolista reflexionó sobre su trayectoria y el vacío que sentía a pesar de sus logros. "Ser campeón no me llenó; la felicidad no venía de lo material. Extrañaba a mis hijos y lloraba cada día. Aprendí que solo a través de Dios se puede llenar el vacío interior", concluyó.

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