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Política

Implicaciones de la reestructuración en el gabinete de Rodrigo Paz

Por Liseth Cortez · 4 de August de 2026

La reciente reorganización del gabinete de Rodrigo Paz ha suscitado inquietudes, particularmente con la eliminación del Ministerio de Planificación para el Desarrollo, una cartera considerada crucial para establecer un rumbo claro en los planes de mediano y largo plazo del país. Esta decisión ha generado dudas sobre quién asumirá las funciones necesarias para el desarrollo del Estado.

Claudia Soruco, analista política, ha expresado su opinión crítica a través de Correo Play sobre los cambios en la estructura ministerial y la reubicación de figuras clave del gobierno. En su análisis, Soruco señala que la salida de José Luis Lupo del Ministerio de la Presidencia hacia la OEA representa una notable pérdida, dado su carácter prudente y su habilidad como negociador en tiempos de crisis.

Fernando Aramayo, quien asume el cargo de Lupo, ahora afronta el reto de gestionar una cartera que ha absorbido funciones de ministerios y viceministerios que han sido eliminados. Tendrá la responsabilidad de facilitar la comunicación y el diálogo con las instancias subnacionales, el legislativo y los sectores sociales, apoyándose en su capacidad para alcanzar pactos y acuerdos.

Uno de los aspectos más preocupantes es la disolución del Ministerio de Planificación. Según Soruco, esta cartera era fundamental para delinear un plan estratégico para el país; su desaparición ha dejado en el aire la responsabilidad de estas funciones cruciales para el Estado.

En cuanto a la Cancillería, la gestión de Aramayo ha sido objeto de críticas por la tardanza en el nombramiento de embajadores y cónsules durante sus primeros meses. La llegada de Héctor Huanca, con un enfoque más centrado en los derechos humanos que en la diplomacia tradicional, sugiere un giro hacia la resolución de asuntos internos y negociaciones políticas, en detrimento de una participación internacional más activa.

Si bien la reducción de ministerios de 21 a 12 fue recibida como una posible mejora, Soruco advierte que esto no asegura automáticamente una reducción en el gasto público. Existe la preocupación de que se creen nuevos cargos o ítems dentro de la estructura estatal para compensar la eliminación de ministerios, lo cual podría mantener o incluso aumentar la carga burocrática sin una clara definición de competencias.

El análisis pone de relieve una carencia estructural en Bolivia: la falta de técnicos capacitados en la medición y resolución de conflictos. Soruco señala que el gobierno ha optado por una estrategia de resistencia ciudadana en lugar de buscar una negociación proactiva, lo que podría resultar en un octubre conflictivo si el nuevo equipo de la Presidencia no logra prever las movilizaciones de sectores sociales que se anticipan al término del Estado de excepción.

Finalmente, la analista sugiere que el gabinete debería alejarse del modelo extractivista, que considera agotado, y enfocarse en un desarrollo sustentable a través de una economía verde y naranja. También lamenta que el sector turístico haya sido subordinado a otras entidades estatales, cuando debería ser un pilar esencial para el desarrollo a largo plazo de Bolivia.

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