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El fenómeno de El Niño avanza y genera inquietud en América Latina y Bolivia

Por Erika Rivero · 17 de September de 2026

El calentamiento del océano Pacífico ha llevado a la Organización Meteorológica Mundial (OMM) a advertir sobre el episodio de El Niño 2026-2027, que se encuentra completamente desarrollado y se espera que aumente de intensidad en los próximos meses, alcanzando su punto máximo hacia finales de 2026.

La OMM estima que existe una probabilidad cercana al 100% de que El Niño persista hasta febrero de 2027, y sus pronósticos sugieren que este fenómeno alcanzará una intensidad muy fuerte.

António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, ha señalado que el aumento en la intensidad de El Niño se asocia con un mayor riesgo de fenómenos meteorológicos extremos.

Calentamiento del océano Pacífico y sus indicadores significativos

Uno de los principales indicadores del fenómeno es la temperatura de la superficie del océano Pacífico ecuatorial. La OMM ha reportado que el índice Niño 3.4, que mide estas anomalías, ha aumentado notablemente, alcanzando anomalías de hasta +2,6 °C en las últimas semanas.

La NOAA también ha confirmado este fortalecimiento, indicando que hay áreas del Pacífico ecuatorial oriental donde las anomalías superan los +3 °C y una probabilidad superior al 90% de que se experimente un evento muy fuerte durante el otoño e invierno de 2026-2027.

La preocupación radica en que El Niño es un fenómeno que altera la circulación atmosférica, redistribuyendo calor y humedad a nivel mundial, lo que puede generar variaciones significativas en el clima de distintas regiones.

Aunque un episodio fuerte de El Niño no garantiza que todos los países sufrirán un clima extremo, sí aumenta la probabilidad de alteraciones en las temperaturas y precipitaciones, incluyendo sequías y lluvias intensas.

Implicaciones para Bolivia y América Latina

Para Bolivia, el desarrollo del fenómeno será crucial, especialmente para la agricultura, el suministro de agua y la energía. Se espera que los patrones de precipitación se vean afectados, aunque no se puede asegurar que el país enfrentará una sequía severa.

La situación dependerá en gran medida de cómo evolucione El Niño y de la interacción con otros factores climáticos. Por lo tanto, es fundamental que las autoridades meteorológicas mantengan una vigilancia constante sobre el fenómeno.

Finalmente, el fenómeno de El Niño suele alcanzar su máxima intensidad entre noviembre y febrero, y sus efectos sobre las temperaturas globales podrían extenderse más allá del pico del fenómeno.

A medida que se intensifique El Niño, se espera que se refuercen los sistemas de preparación y alerta ante posibles episodios climáticos extremos en la región.

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