El Desafío Energético de Bolivia: Hacia una Nueva Matríz Eléctrica
Por Susana Becerra · 29 de July de 2026

A lo largo de varias décadas, Bolivia ha fundamentado su crecimiento económico en el gas natural, que ha sido la principal fuente de abastecimiento para el sistema eléctrico del país. Sin embargo, el panorama está cambiando, ya que la disminución de las reservas de gas ha llevado a la necesidad de replantear la matriz energética nacional.
En la actualidad, la composición del sistema eléctrico boliviano es desigual. De diez focos encendidos en un hogar promedio, siete dependen de la electricidad generada por centrales termoeléctricas que utilizan gas natural, mientras que solo tres funcionan con energías renovables como la hidroeléctrica, eólica o solar. Este hecho, aunque técnico, podría incidir en decisiones económicas cruciales para el país en la próxima década.
La historia de este sistema eléctrico se remonta a un periodo en el que el gas era un recurso abundante y económico, lo que incentivó la construcción de numerosas termoeléctricas en detrimento de las opciones renovables. Según Ángel Zannier, presidente de la Cámara Boliviana de Electricidad, para el 2028, la producción de gas en Bolivia podría no ser suficiente para satisfacer las demandas internas, planteando un dilema sobre su uso: ¿destinarlo para el mercado interno o continuar con las exportaciones?
Por su parte, el analista energético Francesco Zaratti destaca que el verdadero problema no radica en una crisis eléctrica per se, sino en una crisis de hidrocarburos. Esto significa que, aunque la electricidad esté disponible, el combustible que alimenta gran parte de su generación se está volviendo escaso. Zaratti enfatiza la necesidad de fortalecer el sistema eléctrico para que el país sea menos dependiente del gas.
El potencial hidroeléctrico de Bolivia es considerable y, según un estudio de Ricardo Hausmann de la Universidad de Harvard, el país se encuentra entre los seis con mayores recursos hidroeléctricos a nivel mundial. Sin embargo, para evitar que los focos que dependen del gas natural se apaguen, es fundamental que Bolivia inicie una transición energética que reduzca su dependencia del gas y optimice el uso de sus recursos renovables.
Además, esta transición no necesariamente implica la construcción de grandes represas. Existen proyectos hidroeléctricos de menor escala que pueden integrarse al Sistema Interconectado Nacional, como el complejo de Zongo, que ha demostrado que es posible aumentar la generación de energía de manera progresiva y con inversiones más accesibles.
La posibilidad de que Bolivia genere toda su demanda eléctrica a partir de fuentes hidroeléctricas e incluso tenga excedentes para exportación es viable siempre que se desarrolle la infraestructura necesaria. La clave reside en cómo se gestionan los proyectos y se crean condiciones que permitan a los inversores participar de manera justa en el sector energético.
En resumen, el futuro de la energía en Bolivia no debe centrarse solo en la cantidad de gas disponible, sino en cómo el país puede diversificar sus fuentes energéticas para garantizar un desarrollo sostenible y resiliente a largo plazo.
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