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Cultura

Del olvido al renacer: El futuro del Centro Histórico de Santa Cruz

Por Susana Becerra · 4 de August de 2026

Para comenzar, es crucial reconocer que ya no se debe referir al área como ‘Casco viejo’, ya que esta connotación negativa sugiere un lugar en desuso. En cambio, el término ‘Centro histórico’ refleja una realidad más positiva y esperanzadora. La pregunta que surge es si este espacio representa un patrimonio en declive o un recurso valioso para la comunidad. Utilizando el análisis multidimensional propuesto por el experto Ernesto Fontaine, analizaremos las estrategias necesarias para fomentar el reencuentro con este importante sector.

Las grandes ciudades hoy día enfrentan un dilema: tratar sus centros históricos como lugares obsoletos o reconocerlos como activos valiosos en el contexto urbano. En Santa Cruz de la Sierra, el diagnóstico del ‘Centro histórico’ ha variado entre la preocupación por su deterioro y la esperanza de una revitalización cultural. La economía urbana indica que un espacio no se vuelve inservible por su estado físico, sino por fallas en su estructura económica y en la forma en que se valoran sus características únicas.

Uno de los problemas centrales es el desincentivo generado por regulaciones rígidas, que han contribuido al deterioro del ‘Centro histórico’. El costo de preservación de las edificaciones coloniales, que debe seguir altos estándares, es significativamente mayor que el de una renovación estándar. Sin incentivos fiscales o mecanismos de compensación, los propietarios deben asumir el completo costo de conservar la identidad patrimonial, mientras que el mercado de alquiler no refleja el valor histórico, resultando en una rentabilidad baja o nula y promoviendo la desinversión en estas propiedades.

Además, el colapso en la movilidad y la ineficiencia en el transporte público han contribuido al vaciamiento del centro. La saturación del microtransporte en las calles principales ha transformado el espacio en un mercado desorganizado, afectando la experiencia de quienes buscan acceder a servicios o realizar gestiones. Todo esto se agrava por políticas de estacionamiento que resultan poco eficaces, penalizando a quienes requieren un acceso temporal al área.

No obstante, hay motivos para el optimismo. A pesar de las adversidades, se está gestando un proceso de recuperación en el ‘Centro histórico’. La migración hacia zonas periféricas ha traído consigo un costo invisible: la pérdida de identidad cultural. Sin embargo, la efectividad del retorno de tradiciones como el carnaval, así como la inversión de empresas en el área, subrayan que el patrimonio cultural puede ser un motor para la economía local y la cohesión social.

Para abordar estos retos, se proponen tres estrategias clave. En primer lugar, implementar una tarificación vial dinámica que limite el acceso del transporte inadecuado y promueva un sistema de movilidad sostenible. En segundo lugar, ofrecer incentivos fiscales para empresas que restauren propiedades históricas, y finalmente, crear un fideicomiso que facilite la conversión de espacios ociosos en centros de innovación y cultura.

El ‘Centro histórico’ de Santa Cruz no debe ser visto como un vestigio del pasado, sino como el eje central de la identidad cruceña, un lugar que ha de ser valorado y revitalizado. La responsabilidad de transformar esta área radica en la sociedad, que debe esforzarse por preservar sus raíces mientras abraza un futuro prometedor.

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