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Economía

La aparente estabilidad del dólar oculta una crisis crediticia

Por Erika Rivero · 21 de September de 2026

En las últimas semanas, el Tipo de Cambio Oficial (TCO) del Banco Central de Bolivia (BCB) ha mostrado una tendencia a la baja. Este comportamiento podría verse como un logro de la política económica oficial. Sin embargo, un examen más profundo del sistema financiero sugiere que esta apreciación es, en realidad, una calma engañosa.

La disminución del excedente de bolivianos en el mercado ha encarecido el acceso a la moneda nacional y, en consecuencia, ha reducido la demanda de dólares. Las decisiones recientes del BCB, como la activación de la Reserva Monetaria Restringida (RMR), han disminuido el excedente de encaje en el sistema, lo que ha llevado a una contracción monetaria.

La consecuencia más evidente de esta situación es el freno en la intermediación bancaria. Según datos de julio de 2026, el crecimiento de la cartera de créditos ha caído a un alarmante 2,8%. Esta tendencia plantea interrogantes sobre cómo, a pesar de esta paralización, las entidades financieras continúan reportando utilidades netas elevadas.

El cambio en el modelo de negocio bancario es la clave. Ante la limitación del crédito, las entidades de intermediación financiera (EIF) han comenzado a depender de las transacciones de compra y venta de dólares y de ajustes por diferencias cambiarias para generar ganancias. Así, una parte considerable de sus ingresos ya no proviene de la financiación del desarrollo, sino de la gestión de la volatilidad del mercado de divisas.

Este giro hacia el trading de divisas añade una fragilidad al TCO. La metodología del BCB para calcular el TCO depende de un promedio ponderado basado en los montos transaccionados. Esto significa que si alguna entidad realiza operaciones de gran volumen, puede influir notablemente en la cotización oficial, distorsionando el equilibrio económico.

A pesar de los elogios oficiales por la disminución del tipo de cambio, no se están brindando las condiciones adecuadas para que los bancos reanuden la concesión de créditos. Celebrar la caída del tipo de cambio paralelo en este contexto es comparable a aplaudir a un paciente que ya no tose, pero que ha sido asfixiado. Aumentar el costo del capital para las empresas al frenar la especulación cambiaria no es una solución sostenible para la economía.

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