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La necesidad del fracking en Colombia y México: un enfoque pragmático

Por Rolando Ojopi · 9 de August de 2026

El fracking, o fracturación hidráulica, es un método que consiste en inyectar agua a alta presión, mezclada con arena y productos químicos, en formaciones rocosas compactas para liberar gas natural y petróleo. Esta técnica, que comenzó a ser viable en Estados Unidos en 1998, transformó al país en el mayor productor global de hidrocarburos, gracias a una combinación de perforación horizontal y avances tecnológicos.

Desde el inicio del boom del fracking en 2010, la producción de gas natural en EE.UU. creció de 58.417 millones de pies cúbicos diarios (MMPCD) en 2010 a una proyección de 123.930 MMPCD para 2036, con un aumento estimado del 4% anual. En el caso del petróleo, la producción pasó de 5,4 millones de barriles por día (MMBPD) a 12,5 MMBPD en el mismo horizonte, lo que representa un crecimiento anual promedio del 3%.

Argentina ha seguido el ejemplo estadounidense, aplicando el fracking en la formación de Vaca Muerta. Desde 2016, la producción de gas natural aumentó de 4.414 MMPCD a una proyección de 10.593 MMPCD para 2036, con un crecimiento similar al de EE.UU. En petróleo, se espera que la producción crezca de 0,53 MMBPD en 2016 a 1,80 MMBPD en 2036. Este impulso ha permitido a Argentina disminuir sus importaciones de gas desde Bolivia y avanzar en su economía, a pesar de un contexto complejo.

Por otro lado, Colombia enfrenta una caída en su producción convencional de hidrocarburos. La administración de Gustavo Petro, que asumió en 2022, frenó el fracking, lo que ha impactado negativamente en la producción de gas natural, que se proyecta caer de 1.095 MMPCD en 2016 a 473 MMPCD en 2036. En petróleo, la producción también se espera que disminuya de 0,88 MMBPD a 0,4 MMBPD en el mismo periodo. Sin una corrección en las políticas actuales, Colombia podría ver un aumento en las importaciones de hidrocarburos.

En México, la situación es similar, con un crecimiento de las importaciones de gas natural, principalmente desde EE.UU. Las proyecciones indican que la producción nacional se reducirá de 5.792 MMPCD en 2016 a 3.800 MMPCD para 2036, mientras que la producción de petróleo disminuirá de 2,15 MMBPD a 0,7 MMBPD en el mismo lapso. La presidenta de México ha comenzado a reconsiderar su postura en contra del fracking, dadas las dificultades del sector energético.

Tanto Colombia como México han agotado en gran medida sus recursos convencionales y cuentan con potencial en formaciones que podrían beneficiarse del fracking. Es esencial que ambos países adopten un enfoque pragmático y no continúen aumentando sus importaciones de hidrocarburos, lo cual podría asfixiar sus economías. Es momento de dejar atrás la nostalgia y centrarse en soluciones efectivas para el desarrollo sostenible de sus sectores energéticos.

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